Costa Rica en la Segunda Guerra Mundial
Costa Rica declaró la guerra al Imperio de Japón el 8
de diciembre de 1941 tras el ataque japonés a Pearl Harbor,
que extendió luego a Alemania e Italia el 11 de diciembre
del mismo año. Si bien su apoyo a los Aliados durante la Segunda
Guerra Mundial sería mayormente logístico y de inteligencia, y no
militar.
Antecedentes
Previamente Costa Rica
había declarado la guerra a Alemania el 23 de mayo de 1918 durante
la Primera Guerra Mundial bajo la presidencia de Federico Tinoco,
aunque más como una estrategia del régimen tinoquista de congraciarse con Estados
Unidos, país que no reconocía su gobierno golpista.
Esfuerzo infructuoso pues el gobierno de Woodrow Wilson siguió sin
reconocer a Tinoco e incluso impidió que Costa Rica enviara tropas a Europa o
participará en las conferencias de paz.
Para los años 30 Costa
Rica gozaba de relaciones normales con Alemania e Italia y una
nutrida comunidad de inmigrantes alemanes e italianos. Incluso existían
residentes simpatizantes del nazismo alemán y del fascismo
italiano en el país, siendo el más notorio quizás el presidente León
Cortés Castro (por el período 1936-1940) quien había vivido en
la Alemania del Tercer Reich y estaba impresionado por la misma. Así
por ejemplo el acorazado Schleswig-Holstein visitó el país en 1937 y
sus oficiales fueron recibidos por el presidente Cortés en la Casa
Amarilla (cancillería) y por la colonia alemana en el Club Alemán. Cortés
también nombró al líder del «Partido Nazi» costarricense, Max Effinger,
jefe de migración, con la finalidad de restringir el ingreso de refugiados
judíos al país que escapaban de las persecuciones antisemitas.
No obstante, una vez
pasado el gobierno de Cortés la influencia fascista decayó notoriamente, en
especial por la alianza del sucesor de Cortés, Rafael Ángel Calderón
Guardia (período 1940-1944), con el Partido Comunista Costarricense que
había sido duramente perseguido durante la administración de Cortés. Fue
durante la administración de Calderón en 1941 que se declara la
guerra a Japón, Alemania e Italia tras Pearl Harbor. Calderón daría apoyo
logístico a Estados Unidos permitiendo que este país crease un aeródromo en
la Isla del Coco. El sucesor de Calderón, el presidente Teodoro
Picado, hijo de una inmigrante polaca, sería aún más hostil al nazismo y
la colaboración costarricense en los esfuerzos bélicos se mantendría.
Hostilidades
En 1941 cuando
Costa Rica aún era formalmente un país neutral se refugiaron en el
puerto de Puntarenas dos barcos del Eje; el Fella de Italia y
el Eisenach de Alemania. Las presiones de las
embajadas británica y estadounidense convencieron al
gobierno costarricense de tomar las embarcaciones, pero estas fueron
incendiadas por sus tripulantes antes de ser tomadas. Los roces diplomáticos
continuaron y en setiembre el Tercer Reich alemán protestó por la
presencia de cónsules y embajadores costarricenses en los territorios ocupados
de Francia, Bélgica, Holanda, Luxemburgo y Noruega,
a lo que Costa Rica respondió el 29 de setiembre con un decreto
ejecutivo que retiraba las credenciales a los representantes consulares
alemanes mientras estos mantuvieran su no reconocimiento de los cónsules ticos
en los países ocupados.
Tras declarada la guerra
el gobierno costarricense tomó diversas medidas como; autorizar a las agencias
policiales y de inteligencia investigar a los ciudadanos alemanes, italianos y
japoneses residentes en el país que quedaban bajo vigilancia especial del Estado,
incautar toda arma, explosivo o equipo de comunicación en su posición y cortar
lazos comerciales con las potencias del Eje haciendo ilegal el
exportar o importar productos a dichos países. Los empleadores tenían
el deber de informar al Estado si contraban personas de esas nacionalidades y
cuales eran sus cargos y las juntas directivas de las empresas debían hacer lo
mismo con los accionistas de origen germano, italiano y nipón.
El 2 de julio de 1942,
un submarino presuntamente alemán torpedea el vapor costarricense San
Pablo en el muelle de Limón, La indignación popular
no se hace esperar y los dirigentes de diversos partidos políticos, incluyendo
al diputado Manuel Mora del Partido Comunista, hacen un llamado a la
unidad nacional. El gobierno de Rafael Ángel Calderón Guardia comienza a
arrestar ciudadanos alemanes e italianos y se producen saqueos a sus comercios.
Costa Rica no participó
de los combates, su apoyo se limitó a deportar ciudadanos sospechosos a Estados
Unidos para ser interrogados y permitir el uso de sus aguas territoriales a los
Estados Unidos. Hay constancia sin embargo de al menos un costarricense que
sirvió en el Ejército de los Estados Unidos como voluntario durante
la Segunda Guerra Mundial; Manuel Antillón, quien se enroló el 7 de
noviembre de 1942 sirviendo en comunicación y recibió entre otras la Medalla
de Buena Conducta y la Estrella de servicio. Otro costarricense, el
médico Carlos Luis Collado Martínez, participó como partisano en Italia durante
la ocupación por los nazis. Collado murió, junto a otros 13 partisanos, en la
Masacre de Cassalechio di Reno el 10 de octubre de 1944, asesinado luego de ser
bárbaramente torturado.
Persecución de alemanes e italianos
Uno de los aspectos más polémicos de la
administración Calderón sería su trato a las minorías de alemanes e italianos
del país. Se reporta el arresto de familias enteras de ciudadanos inmigrantes o
nacidos en el país de origen italiano, alemán y algunos pocos japoneses. Estos
fueron llevados a un campo de concentración localizado al lado del
entonces Aeropuerto Internacional de La Sabana donde actualmente se
ubica el Estadio Nacional y otros tantos fueron deportados a campos
de prisioneros en los Estados Unidos. Las condiciones de residencia eran
deplorables. Además se les confiscaron sus propiedades a muchos. Si bien fueron
liberados al término de la guerra, las propiedades no siempre fueron devueltas.

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